Pedro Monge

Un poquito sobre Pedro Monge…

El Chef Nómada

Pedro Monge

Pedro Monge ha sabido trazar un sendero propio para su cocina al margen de los canales habituales. La suya es una cocina deslocalizada, itinerante, personalizada y creada ex profeso para los clientes que la reclaman en cualquier rincón del mundo. Ha cocinado para jeques árabes y celebridades del celuloide, para la familia Clinton y para una tribu del Amazonas. A través de su empresa Chef Nómada este cosmopolita, que comenzó a viajar haciendo autoestop a los diecisiete años y todavía no ha parado, ha construido un proyecto culinario estrictamente personal, basado en su capacidad para ofrecer a sus clientes, allá donde se lo pidan, una cocina emocionante que implica mucho más que la propia cocina en sí misma.

 

Su primera experiencia con la cocina se remonta a finales de los setenta, en el restaurante MaÎtre, de Henry Levy, primer dos estrellas Michelin fuera de Francia. Allí llegó un día como comensal, poco después fregaba los platos y en unos meses se convirtió en segundo de cocina.

 

En aquella etapa alternaba sus estancias en Alemania, donde se codeaba por entonces con grandes cocineros como Witzigmann o Winckler, con Ibiza, donde desarrollaba pequeños negocios de restauración sencillos al tiempo que iniciaba su carrera como cocinero privado. Desde entonces ha viajado conociendo las cocinas de todo el mundo y formándose: a finales de la década de los ochenta realizó seminarios de chocolate con Frederick Bau y de pastelería con Pierre Hermè. Ha impartido seminarios de cocina en varios países y se declara admirador incondicional de los hermanos Adriá, en cuyo taller de elBulli ha trabajado y junto a quienes ha desarrollado diversas iniciativas gastronómicas.

 

Su trabajo actual sigue dos vías: por un lado investiga en la elaboración de dietas para deportistas de alto nivel, que aprovechen las aportaciones que ofrece la cocina más avanzada para optimizar la cobertura de las necesidades alimenticias específicas de dichos deportistas; por otro lado realiza asesoramientos y eventos privados a través de su empresa, Chef Nómada.

 

¿Y qué es un cocinero nómada? Tal como él mismo lo describe, el chef nómada se adapta a las circunstancias de cada lugar, de cada cocina y de su infraestructura,  detalle este último que pudiendo parecer una dificultad, se convierte en un reto permanente. La cocina nómada se basa en una idea fundamental: en primer lugar existió el cocinero; el restaurante llegó después. Así, la cocina nómada pretende fidelizar al gourmet en base al chef, no al lugar. Osea, las manos del chef son el primer valor a tener en cuenta, y una vez resuelto el contenido, el entorno puede ser variable, siempre que esté dentro de los mismos criterios de autenticidad que la propuesta del chef.

 

El cocinero nómada debe ser capaz de absorber multitud de referencias culturales y  adaptarlas a su base, que en el caso de Pedro Monge es esencialmente mediterránea y se caracteriza por el empleo de materia prima de primera calidad, el uso de pocos elementos bien combinados y la aplicación de las técnicas adecuadas. La radicalidad está ausente tanto en los procesos de elaboración como en su recetario. Lo que cuenta son valores como la imaginación, el empeño por la calidad, la sensibilidad en la manipulación y la reacción positiva del comensal. Por eso hay cuatro aspectos que definen su trabajo: Entender bien la petición gastronómica del cliente; tener un conocimiento suficiente del lugar donde se va a cocinar, lo que ayudará a planificar; poseer la suficiente versatilidad y capacidad de adaptación al medio a través de una mente flexible y abierta y, finalmente, viajar ligero de equipaje: en la cocina nómada resulta imperativo saber aprovechar al máximo las materias primas locales, el material, los medios humanos que proporciona el lugar donde se va a cocinar, se encuentre éste en el rincón del mundo donde lo haga.